miércoles, 23 de mayo de 2012

¡Saludos! Mi novela "Sentir la sed" será presentada, en su edición para España, por Algón Editores (www.algoneditores.es) en la Feria del Libro de Madrid (www.ferialibromadrid.com) del 25 de Mayo de 2012 al 10 de Junio de 2012. A partir del próximo lunes estará disposición del público en España y luego será distribuida a otros países. Les mantendré al tanto. Gonzalo

miércoles, 1 de febrero de 2012

Acuerdos y democracia


CONTRAVOZ
Acuerdos y democracia *

Por Gonzalo Himiob Santomé

Leopoldo López y Henrique Capriles han decidido unir sus fuerzas de cara al compromiso electoral del 12F. El primero anunció que declinaba su candidatura a favor del segundo y ello generó diversas respuestas. Especialmente algunos precandidatos opositores –de todos ellos el más visceral Pablo Pérez- reaccionaron con vehemencia, llegando incluso a proferir una que otra descalificación muy poco digna, por cierto, del compromiso que los venezolanos les hemos hecho suscribir moralmente más allá de los que les ha impuesto la MUD: El de entender que son representantes de un conglomerado que no los valora tanto por lo que son cada uno de ellos individualmente, como por lo que representan y simbolizan unidos.

Al que no me crea que los venezolanos les vemos así, como un equipo –que no como un catálogo aislado de supuestos mesías ungidos cada uno por la providencia para sacarnos de nuestras penurias- le insto a constatar que todos y cada uno de los opositores “de a pie”, aún sin pactos formales sobre esto, sabemos y tenemos claro que si queremos lograr una nueva Venezuela tendremos que apoyar en octubre al que resulte favorecido el 12F, aunque no haya sido nuestro “gallo” para las primarias, e incluso si resulta electo alguien que no nos guste. Los electores sí tenemos plena conciencia de lo que implica este año, en lo político, para nuestros destinos, y esperamos de quienes están en pugna para representarnos en los comicios del 7O, la misma realista disposición.

He insistido mucho en que la unidad real para el cambio que necesita el país debe ir más allá de lo netamente electoral. Por eso he pedido muchas veces que los precandidatos asuman un compromiso serio, que trascienda la mera retórica, de permanecer unidos y sólidos después de que se decida quién será nuestro abanderado o abanderada el 12F. Ya se dio un paso importante, con la consolidación de un plan de gobierno “base”, que aunque no tiene carácter vinculante, fue presentado por la MUD como un excelente papel inicial de trabajo de cara a las tareas que habrá que asumir cuando la oposición gane en octubre si es que gana. Otra buena muestra de que se ha comprendido en realidad cuál es nuestra realidad y qué se espera de los aspirantes, sería un compromiso total en el que todos los ellos acepten que no se “descartará” a nadie de un futuro equipo de gobierno, pues cada uno de los precandidatos, en sus diferentes visiones, ha demostrado tener habilidades y capacidades que no corresponde desechar sin más si es que en verdad queremos construir una patria incluyente y próspera.

Sobre estas bases, me preocupan dos cosas. Primero, que las malas mañas de la vieja política (la misma que permitió y fomentó el ascenso al poder de Chávez) sigan entronizadas en algunos sectores y se dejen ver de vez cuando, como ahora ha ocurrido, cuando más inoportuno y negativo es. Veo las quejas plañideras de algunos precandidatos ante el acuerdo entre López y Capriles y me pregunto si estarían en las mismas si la declinatoria de aquél no hubiese sido a favor de éste sino de otro, de Pablo Pérez, de María Corina Machado, de Medina o de Arria. Ustedes me perdonan, pero estoy completamente seguro de que si el favorecido por la declinatoria de López hubiese sido otro distinto de Capriles, ese “otro” u “otra” estaría feliz y campante defendiéndola de los ataques de los demás. Así ha sido –nótese que no digo que “es” ni mucho menos que “debe ser”- la política en Venezuela, y es contra esas manifestaciones y formas de poca altura y de poca coherencia que debemos los ciudadanos estar alertas, no vaya a ser que lo que estemos propiciando es salir de Guatemala para caer en guatepeor. Los acuerdos políticos, en toda democracia, no sólo son comunes, sino además sanos. No sería extraño, que incluso ya faltando tan poco para las primarias, otros pactos similares también se den, y eso no debe alarmarnos sino, por el contrario, alegrarnos, pues significaría en quien cede desprendimiento, bonhomía y conciencia de su posición real ante la ciudadanía, y en quien recibe el apoyo sería muestra de apertura, de altura política y de respeto a la unidad verdadera.

Lo segundo que me preocupa es que de tanto recibir aplausos y loas durante sus campañas algunos estén perdiendo el norte. Lo repito, acá en la oposición a nadie se le está dando ni se le ha dado –por lo menos desde el punto de vista de la ciudadanía pensante- un pedestal individual y colorido para que se monte a recibir flores y cumplidos, sino una responsabilidad grave, difícil y delicada que involucra el destino de una nación. No les queremos ver perdiendo su tiempo ni el nuestro en peleas y descalificaciones internas con las que, por cierto, el chavismo hace fiesta y sainete. Darle armas al enemigo, jugar a la guerra sucia y actuar hoy como actuaban los políticos de antes, ante la complejidad y gravedad de nuestra situación actual, no sólo es un despropósito sino que es –así, a quemarropa lo expreso- una estupidez. No podemos perder jamás de vista que además del formidable contrincante que toca vencer en octubre, hay otros silentes pero igualmente nefastos que pueden dar al traste con las pretensiones de millones de vivir en un país diferente: La apatía y la indiferencia. No puedo imaginar un espectáculo más desmotivador, para la gran masa que existe de indecisos, de apáticos y de indiferentes, que el de nuestros abanderados lanzándose piedras e insultos los unos a los otros, incluso antes de que se decida cuál de ellos es el que deberá enfrentarse al monstruo mayor. Nunca olvidemos que la realidad nos está diciendo que en verdad quienes tienen el real poder de decisión electoral no son ahora los que activamente apoyan a cualquiera de los bandos en pugna, que están –si prestamos atención a las encuestas serias- más o menos equilibrados, sino precisamente los que no se han alineado aún con ninguno de los dos.

Cierro esta nota con un gesto de condolencia y de respeto a los familiares de Carlos Escarrá, fallecido esta semana. Podrá el difunto Procurador haber sido en vida muchas cosas, no todas luminosas, y a no dudarlo, quienes fuimos sus alumnos muchas veces nos sentimos decepcionados por los hechos y frases recientes de quien había sido y siempre fue un excelente maestro en las artes de la ley. Quizás al final, radical como fue en sus convicciones, no terminó siendo -como ocurre con todos los radicales- sino un esclavo de sus ideales; pero nadie debe escatimarle su coherencia, su saber ni su inteligencia. Me quedaron pendientes con él algunos debates que le propuse, y que nunca aceptó, sobre la “legalidad revolucionaria” y una que otra queja sobre su expresión, a veces soez, sobre quienes no pensábamos como él. Pero también –los seres humanos somos siempre luz y oscuridad conjugadas- guardo muy buenos recuerdos de algún juego de fútbol universitario en el que no fuimos más que dos seres humanos, alumno y profesor, que compartieron chanzas, cervezas y alegría, y de sus enseñanzas, las mismas que paradójicamente, me llevaron como abogado a ser -con todo el respeto posible en esta loca Venezuela de hoy- su vehemente contrario. Paz a sus restos.

*Publicado en el Diario "La Voz" el 29/01/12
 
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